Guía · 6 min de lectura

Estudiar sin el móvil cuando son meses, no una tarde

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Para una tarde suelta casi todo funciona. El problema aparece cuando lo que tienes por delante son meses: unas oposiciones, la EBAU, un máster mientras trabajas. A esa escala, lo que decide no es la fuerza de voluntad de un día bueno. Es qué pasa el día malo.

«Lo dejo en otra habitación»

Es el consejo más repetido y el mejor de los gratuitos: la distancia física funciona porque añade un coste real a mirarlo. Y funciona de verdad — durante una sesión.

Lo que no resuelve es la sesión número cuarenta. Ir a por él deja de ser un obstáculo cuando ya lo has hecho treinta y nueve veces. La distancia se convierte en un trámite, y un trámite no frena a nadie a las once y media de la noche.

Quien pone la norma y quien la rompe son la misma persona. Cualquier método que dependa de esa persona en su peor momento está apostando contra sí mismo.

El segundo móvil

La siguiente idea suele ser comprar un móvil básico y guardar el bueno. Es coherente, pero tiene un fallo que no se ve hasta la segunda semana:el móvil bueno no ha desaparecido. Está en el cajón. Y el cajón no cierra con llave.

Y el gasto va por partida doble:

Ese último punto es la trampa. Si el móvil básico molesta de verdad, acabas encendiendo el otro. Si no molesta lo suficiente, ya no es un móvil básico.

Las apps de temporizador de estudio

Miden sesiones, hacen crecer un árbol, apuntan las horas. Como registro son útiles y motivan de verdad al principio.

Queda una sola pregunta: ¿puedes desinstalarla? Lo que se instala se borra. Pulsación larga, veinte segundos. A las once y media veinte segundos no son un obstáculo. Y el temporizador propio de Android tampoco: puedes cambiarlo desde la misma pantalla que acaba de bloquearte.

La tercera vía: cambiar el móvil que ya tienes

En vez de comprar un aparato más, se puede dejar el Android que ya tienes en ese estado. Desde el ordenador, en unos minutos.

Las apps no se borran y tus datos siguen ahí. Cuando termine el examen, todo vuelve. La decisión sigue siendo tuya — la toma tu versión tranquila.

Los tres caminos, uno al lado del otro

MétodoCosteCuánto cuesta deshacerlo
Otra habitación0 €Levantarse
Apps de temporizador0 € / suscripción~20 segundos
Segundo móvilTerminal + líneaAbrir un cajón
Cambiar tu propio móvilSuscripciónOrdenador + el plazo que fijaste

No hace falta cerrarlo todo

Meses de estudio con prohibición total casi nunca acaban bien: en cuanto se rompe una vez, se abandona entera. Las apps que no quieres quitar reciben un tiempo diario y unnúmero de entradas — y ese número divide el tiempo.«Instagram: 1 hora al día, 3 entradas» significa que cada entrada abre una ventana de 20 minutos.

Dentro de la ventana entras y sales cuando quieras; al cerrarse, esa entrada está gastada. Y elige también la forma del día: la misma hora son dos sesiones profundas de media hora con dos entradas, o seis vistazos de diez minutos con seis.

Para una oposición larga esto aguanta más, por una razón poco épica: un presupuesto reducido se puede romper un martes y sigue ahí el miércoles por la mañana.

Para quién no es

Si dejarlo en otra habitación te funciona, no necesitas nada de esto — y no gastes el dinero. Esto es para quien ha puesto un límite y se lo ha quitado, varias veces. Necesita un ordenador, funciona solo en Android y no es gratis.

StillPhone convierte el Android que ya tienes en el móvil de estudiar. Sin segundo aparato ni segunda línea — tú eliges qué se queda, y el resto no se puede recuperar desde el móvil hasta la mañana.

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